El hallazgo de la identidad del menor fallecido tras colapsar de forma repentina en la madrugada del día anterior ha reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de los niños en contextos de emergencia médica en Colombia. Según fuentes oficiales, Danier Romaña Mosquera, de 12 años, fue encontrado sin vida en el apartamento de su familia en la zona de Soacha, tras presentar síntomas agudos que no pudieron ser atendidos a tiempo. Este caso pone en evidencia la falta de acceso inmediato a servicios de salud de calidad en áreas periféricas, donde la congestión del sistema y la escasez de recursos médicos son crónicos, generando una brecha que afecta directamente a la población infantil y que, de no ser atendida, se traducirá en un incremento de tragedias similares, con repercusiones en la confianza ciudadana hacia las instituciones de salud.
El análisis de los datos de salud pública muestra que, en los últimos cinco años, los indicadores de mortalidad infantil por causas evitables han disminuido a nivel nacional, pero la tendencia oculta disparidades regionales marcadas. En municipios como Soacha, la ratio de unidades médicas de atención primaria por cada mil habitantes está por debajo del promedio nacional, y la respuesta de emergencias médicas sufre retrasos provocados por la congestión vial y la insuficiencia de ambulancias equipadas. Además, la falta de campañas de educación sanitaria en comunidades vulnerables limita la detección temprana de síntomas críticos, lo que se traduce en que los padres no reconozcan la gravedad de la situación hasta que el cuadro ya es irreversible, como parece haber ocurrido en el caso de Danier.
El impacto de este hecho en la agenda política nacional es inminente, pues el Ministerio de Salud ha anunciado la revisión de los protocolos de respuesta de urgencia y la ampliación de la red de centros de salud en zonas de alta vulnerabilidad. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de la asignación presupuestaria y de la capacidad de los gobiernos locales para ejecutar planes de mejora estructural, especialmente en infraestructura y capacitación de personal. La presión de la sociedad civil y de organizaciones de defensa de derechos infantiles está impulsando un llamado a legislar un esquema de garantía de atención médica inmediata para menores en situación de riesgo, lo que, de concretarse, podría representar un cambio significativo en la política de salud pública del país, orientado a cerrar las brechas que dejaron sin protección a Danier Romaña Mosquera.




