‘Los doctores del fútbol’, como los llamó el escritor uruguayo Eduardo Galeano, entraron en pánico durante el reciente partido de la fecha 12 de la Torneo BetPlay Dimayor 2024 entre Llaneros Fútbol Club y Boyacá Chicó, un encuentro de alta tensión por la lucha por los cupos de ascenso a la Categoría Primera A donde la autoridad arbitral no supo gestionar la presión de un estadio Manuel Calle Lombana repleto de aficionados llaneros que respaldaban con pundonor deportivo a un equipo que desplegó un esquema táctico 4-2-3-1 de transiciones rápidas, presión alta en el mediocampo y un rendimiento físico sobresaliente que agotó a la defensa visitante en el segundo tiempo, errores de marcaje que el colegiado principal no sancionó pese a las claras acciones de mano en el área y los impedimentos de gol que favorables al cuadro local pasaron desapercibidos para un árbitro que terminó perdiendo el control del juego ante la insistencia de las jugadas de ataque del cuadro villavicense que buscaba desesperadamente los tres puntos para ubicarse en el sexto puesto de la tabla de posiciones, a solo dos puntos del grupo de ascenso directo.
El pánico de los árbitros, esos ‘doctores del fútbol’ que según Galeano deben velar por la limpieza del juego sin perder la compostura ante la adversidad, dejó en evidencia las falencias en la preparación psicológica de los colegiados que dirigen partidos de alta relevancia en el fútbol colombiano, un escenario que impacta directamente en el deporte del Llano pues la falta de decisiones claras en encuentros clave de Llaneros FC retrasa el proyecto deportivo de un club que ha invertido en infraestructura, canteranos del Meta y cuerpos técnicos especializados para llevar el fútbol llanero a la primera división, situación que obliga a los directivos de la institución a exiger ante Dimayor mayor transparencia arbitral y protocolos de revisión de jugadas mediante el VAR que aún no llegan a todos los estadios de la categoría, además de servir de lección para los jóvenes árbitros del departamento del Meta que se forman en las escuelas de la FCF y deben aprender a manejar la presión de las aficiones apasionadas sin ceder al nerviosismo que distorsiona el resultado final de un partido bien jugado tácticamente por ambos equipos.
La secuela de este episodio de pánico arbitral trasciende el resultado final del partido y se instala como un debate nacional sobre la calidad del arbitraje en las categorías de ascenso, un tema que para el deporte del Llano tiene una relevancia fundamental pues el éxito de Llaneros FC en la Primera B impulsa el desarrollo de otras disciplinas como el ciclismo de ruta que ha posicionado al Meta en el mapa nacional gracias a pedalistas locales que compiten en el Tour Colombia y representan la misma garra y pundonor que los hinchas muestran en el Calle Lombana, mientras que el cuadro dirigido por el cuerpo técnico debe enfocarse en mantener el rendimiento físico de sus jugadores tras el desgaste del partido, ajustar las transiciones en los sectores de ataque para aprovechar las fallas defensivas de sus próximos rivales y sumar los puntos necesarios para asegurar un cupo en los cuadrangulares de ascenso, demostrando que más allá de los errores de los ‘doctores del fútbol’ el talento, la táctica y el esfuerzo de los deportistas llaneros son los que terminan marcando el rumbo de la región en el ámbito nacional.




