La Empresa de Energía de Pereira (EPM) ha comunicado que priorizará la culminación de la remoción de la vegetación que circunda el embalse antes de iniciar la elevación de su nivel, una medida que considera esencial para mitigar los efectos adversos del fenómeno de El Niño. Este anuncio surge en un contexto de creciente preocupación por la escasez hídrica que ha afectado a varias cuencas del país, donde la falta de lluvia ha reducido los caudales y aumentado la vulnerabilidad de los sistemas de generación hidroeléctrica. La estrategia de EPM implica una doble fase: primero, eliminar la biomasa que dificulta la capacidad de almacenamiento y, segundo, ajustar el nivel del embalse para optimizar la disponibilidad de agua durante los periodos de sequía prolongada, lo que refleja una planificación preventiva orientada a preservar la continuidad del suministro energético.
El enfoque técnico adoptado por EPM responde a una serie de indicadores climatológicos que alertan sobre la intensidad del próximo ciclo de El Niño, según los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). La decisión de actuar con anticipación se basa en modelos hidrológicos que anticipan una disminución de las precipitaciones en la región andina, lo que podría impactar directamente en la generación de energía renovable y en la seguridad hídrica de las comunidades circundantes. Además, la remoción de la vegetación no solo aumenta la capacidad de almacenamiento, sino que también reduce la evaporación y mejora la calidad del agua, factores críticos para la operación de la planta hidroeléctrica y para el abastecimiento de agua potable. Este plan también contempla la coordinación con autoridades locales y la comunidad, buscando minimizar los efectos sociales y ambientales de las obras.
La implementación de esta medida tiene implicaciones significativas para la política energética nacional, pues demuestra una adaptación proactiva a los riesgos climáticos y refuerza la necesidad de diversificar la matriz energética del país. La capacidad de EPM para gestionar el recurso hídrico de manera eficiente puede servir como modelo para otras empresas del sector, incentivando la inversión en infraestructuras resilientes y en tecnologías de gestión de cuencas. Asimismo, la estrategia subraya la urgencia de fortalecer los mecanismos de planificación y respuesta ante fenómenos climáticos extremos, lo que podría traducirse en una mayor coordinación interinstitucional y en la formulación de políticas públicas que prioricen la sostenibilidad y la seguridad energética a largo plazo.




