El capitán de la Selección envía mensaje de unidad y compromete recursos de su fundación
El futbolista James Rodríguez, actual figura del Club León de México y capitán de la Selección Colombia, irrumpió en la esfera pública este jueves no por una hazaña deportiva, sino por un gesto de alto impacto social. A través de un video difundido en sus redes oficiales y replicado por la Presidencia de la República, el cucuteño envió un mensaje de solidaridad a las víctimas del terremoto que sacudió el centro del país en la madrugada del miércoles 12 de agosto, y anunció un paquete de ayuda directa para la reconstrucción de viviendas e infraestructura comunitaria en los municipios más golpeados.
“Colombia duele cuando tiembla su tierra, pero se levanta cuando su gente se une”, expresó el mediocampista con visible emoción, vistiendo una camiseta alusiva a la campaña ‘Colombia Unida’. “Desde mi fundación, en coordinación con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD) y los alcaldes de los territorios afectados, hemos dispuesto una primera fase de 5.000 millones de pesos para la compra de materiales, kits de emergencia y acompañamiento psicosocial a las familias que lo perdieron todo”.
Contexto sísmico: el temblor que volvió a estremecer al Eje Cafetero
El movimiento telúrico, de magnitud 6,2 en la escala de Richter según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), tuvo su epicentro en el municipio de Villamaría, Caldas, a una profundidad de 12 kilómetros. La sacudida, ocurrida a las 03:14 a. m., se percibió con fuerza en Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué y Bogotá, donde se registraron evacuaciones preventivas en edificios de gran altura. Hasta el corte de las 6:00 p. m. de este jueves, el balance oficial de la UNGRD reporta 12 fallecidos, 347 heridos —19 de gravedad— y más de 8.400 damnificados, concentrados en 14 municipios de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima.
Las réplicas, que superan el centenar según el SGC, mantienen en alerta naranja a los comités locales de gestión del riesgo. La infraestructura vial presenta cortes en la vía Panamericana, sector La Línea, y en la troncal del Café, lo que dificulta el arribo de maquinaria pesada y ayuda humanitaria a veredas aisladas como San Félix (Salento) y La Bella (Villamaría).
Alianza público-privada: el modelo de intervención anunciado
Lo novedoso del anuncio de Rodríguez radica en la estructura de gobernanza diseñada para la ejecución de los recursos. La Fundación James Rodríguez —constituida en 2015 y enfocada históricamente en educación y deporte para la primera infancia— firmó un convenio marco con la UNGRD y la Agencia de Renovación del Territorio (ART) que establece tres ejes de acción: vivienda digna transitoria, reactivación de economías campesinas y salud mental comunitaria.
“No venimos a tomarnos la foto y marcharnos”, advirtió el jugador en el video, flanqueado por la directora de la UNGRD, Olga Lucía Salazar, y el alcalde de Villamaría, Jhon Jairo Valencia. “El convenio contempla veeduría ciudadana, rendición de cuentas mensual en portal público y cláusulas de reversión de recursos si no se cumplen los hitos de ejecución a 30, 60 y 90 días”.
Reacciones políticas y sociales: de la desconfianza a la expectativa
La iniciativa generó reacciones inmediatas. El presidente Gustavo Petro celebró desde su cuenta de X “la corresponsabilidad de un ídolo nacional que entiende que la reconstrucción no es caridad, es justicia territorial”. Sectores de la oposición, en cambio, pidieron garantías de que la figura del deportista no sea instrumentalizada electoralmente de cara a los comicios regionales de octubre.
Organizaciones de derechos humanos como Dejusticia y La Defensoría del Pueblo emitieron comunicados conjuntos solicitando que el modelo de veeduría incluya a líderes comunales, juntas de acción comunal y universidades públicas de la región, para evitar la discrecionalidad en la asignación de subsidios de arrendo y materiales de construcción.
Antecedentes filantrópicos del ’10’ y panorama a futuro
No es la primera vez que James Rodríguez canaliza su capital simbólico hacia emergencias nacionales. En 2017, tras la avalancha de Mocoa, su fundación aportó 1.200 millones de pesos para la reconstrucción de la Institución Educativa San Francisco de Asís. En 2020, durante la pandemia, financió la dotación de 40 unidades de cuidados intensivos en hospitales de segundo nivel en el Pacífico colombiano. Sin embargo, analistas del sector social advierten que la magnitud del actual desastre —estimado preliminarmente en 1,2 billones de pesos en pérdidas materiales— desborda la capacidad de cualquier iniciativa privada, por generosa que sea.
El cronograma presentado prevé la entrega de las primeras 200 viviendas transitorias tipo ‘core house’ (núcleo húmedo + dos alcobas) antes de 45 días, priorizando hogares con menores de edad, personas con discapacidad y adultos mayores. Paralelamente, se lanzará una convocatoria pública para arquitectos e ingenieros locales que diseñen las soluciones definitivas con criterios de construcción sismorresistente y materiales de la región (guadua, bahareque reforzado, bloque de cemento).
La voz de los afectados: entre la gratitud y la exigencia de derechos
En el albergue temporal instalado en el Coliseo Mayor de Manizales, María Elena Giraldo, de 63 años, cuyo hogar en el barrio La Enea colapsó parcialmente, resumió el sentir colectivo: “Agradezco a James y a todos los que ayudan, pero lo que necesitamos es que el Estado cumpla su deber. Mi casa no se cayó solo por el temblor, se cayó porque nunca nos dieron licencia de construcción segura ni estudios de suelo. La solidaridad no sustituye la obligación constitucional de vivienda digna”.
Mientras los equipos de rescate continúan la remoción de escombros en el sector de La Gabriela (Pereira), donde aún se reportan tres personas desaparecidas, el país observa con atención si el modelo de alianza anunciado por el capitán de la Selección logra traducirse en una reconstrucción con enfoque de derechos, transparencia y participación real de las comunidades, o si quedará en un gesto mediático más en la larga lista de emergencias olvidadas.







