En la última jornada de la Categoría Primera A, el Llaneros FC sorprendió a la afición del Meta al aplicar un esquema 4‑3‑3 que, lejos de ser meramente ofensivo, mostró una gran disciplina estructural en la fase de transición. El doble pivot, conformado por los veteranos del medio campo, logró cerrar los espacios entre la línea de defensa y la zona de presión alta, obligando al rival a jugar por las bandas y facilitando la recuperación del balón en zonas adelantadas. La presión coordinada, sincronizada con los laterales que subían a apoyar el ataque, generó un 70 % de recuperaciones en el tercio ofensivo, cifra que supera la media de la liga en un 15 %. Además, la condición física del conjunto se reflejó en los últimos 15 minutos, donde los jugadores mantuvieron una intensidad de sprint superior a 22 km/h, evidenciando una preparación aeróbica que permitirá sostener este modelo en los próximos encuentros. En la tabla, el triunfo eleva al Llaneros a la quinta posición, reduciendo la distancia con los líderes a solo tres puntos y reactivando la esperanza de clasificar a los cuadrangulares de Libertadores, lo que sin duda impulsará una mayor inversión en la infraestructura del club.
El desempeño del ciclista metaense José “El Ráfaga” Martínez en la etapa de montaña del Tour de Colombia demostró una mezcla impecable de táctica y capacidad fisiológica que lo coloca como referente para los corredores de la región. Martínez, partiendo del grupo escapo, gestionó su potencia media en zona de umbral (4,5 W/kg) mientras empleaba una estrategia de “pacing” constante, evitando los picos de esfuerzo que suelen desgastar a los rivales en los últimos kilómetros. Su uso del “drafting” detrás de los escaladores más fuertes permitió ahorrar hasta un 15 % de gasto energético, lo que se tradujo en una explosiva aceleración final de 6,8 W/kg en los últimos 500 metros, asegurando la victoria de la etapa. Este resultado no solo suma valiosos puntos al ranking nacional, sino que también eleva la proyección del ciclismo del Llanos, atrayendo patrocinadores que verán en la figura de Martínez una oportunidad de vincularse a la imagen de resistencia y talento de la región. A largo plazo, su triunfo será un incentivo para los programas de desarrollo juvenil en el Meta, que podrán replicar su metodología de entrenamiento basada en la zona de potencia y la economía de movimiento.
En el ámbito del fútbol femenino, la selección Colombia sub‑23 dejó una huella importante en el último amistoso contra la selección de Chile, al implementar un sistema 3‑5‑2 que maximizó la ocupación del espacio en el mediocampo y generó superioridad numérica en la fase de construcción. Las laterales, al actuar como alas interiores, proporcionaron amplitud y permitieron la inserción de los volantes centrocampistas en zonas de congestión, logrando un 85 % de posesión en el tercio medio y creando 23 oportunidades de pase clave. La carga física, medida mediante GPS, reveló una distancia total cubierta de 112 km por jugadora, con más de 30 sprints por atleta, indicando una preparación de resistencia anaeróbica alineada con los estándares internacionales. Este nivel de rendimiento posiciona a la escuadra como una candidata fuerte para la clasificación al Mundial Sub‑23, y supone un mensaje contundente para los clubes del Llano, que pueden emular esta metodología de entrenamiento integral, combinando táctica avanzada y control fisiológico, para elevar la competitividad del fútbol femenino en la región.




