El legado de Hernando ‘Mono’ Tovar en la historia del fútbol colombiano
Hernando ‘Mono’ Tovar, reconocido como el último sobreviviente del primer plantel que la Selección Colombia llevó al Mundial de Fútbol de Chile 1962, falleció el pasado 30 de julio de 2026 a los 89 años de edad. Su partida cierra un capítulo simbólico en la memoria deportiva del país, pues representó el nexo viviente entre la incipiente era del fútbol colombiano en la escena internacional y las generaciones actuales que siguen aspirando a clasificar y competir en los mayores torneos del mundo. Nacido en Bogotá en 1937, Tovar comenzó su carrera en las divisiones inferiores de Independiente Santa Fe, club con el que debutó profesionalmente a mediados de la década de 1950 y donde se consolidó como delantero de velocidad y desborde, apodo que le ganó por su característica melena rizada y su energía incansable en el campo.
A lo largo de su trayectoria, el ‘Mono’ jugó para varios equipos de la primera división colombiana, incluyendo Millonarios y Deportivo Cali, dejando una marca de profesionalismo y compromiso que lo convirtió en referente para los jóvenes futbolistas de su época. Más allá de los estadios, Tovar se distinguió por su humildad y su disposición a compartir experiencias con las nuevas generaciones, participando frecuentemente en charlas institucionales y eventos de promoción del deporte en colegios y comunidades vulnerables.
Trayectoria y participación en el Mundial de Chile 1962
La convocatoria de Colombia al Mundial de Chile 1962 fue un hito sin precedentes: tras conseguir el cuarto lugar en el Campeonato Sudamericano de 1959, la Federación Colombiana de Fútbol obtuvo el derecho de representar a la CONMEBOL en la fase final del torneo. El plantel, dirigido por el entrenador argentino Adolfo Pedernera, estaba integrado mayoritariamente por jugadores de la liga local, muchos de ellos semiprofesionales que combinaban el fútbol con otros trabajos. Hernando Tovar fue incluido en la lista de 22 futbolistas y ocupó la posición de extremo derecho, responsabilidad que le exigía ofrecer desbordes, centros precisos y apoyo defensivo cuando fuera necesario.
En el torneo, Colombia quedó encajada en el Grupo 3 junto a la anfitriona Chile, Suiza e Italia. El debut contra los suizos terminó en una derrota 0‑1, y el posterior enfrentamiento frente a Italia resultó en un contundente 0‑3. El último partido del grupo, contra el equipo chileno, también concluyó con pérdida 0‑2, dejando al equipo colombiano sin puntos y sin goles a favor. Aunque los resultados no fueron favorables, la experiencia fue invaluable: los jugadores tuvieron la oportunidad de medirse contra selecciones de tradición europea, observar distintos estilos de juego y absorber lecciones que más tarde influirían en la preparación de futuras eliminatorias.
Tras el mundial, Tovar regresó al fútbol nacional y continuó su carrera hasta principios de los años 1970, cuando decidió retirarse para dedicarse al trabajo comunitario y al entrenamiento de categorías juveniles en Santa Fe. Su participación en Chile 1962 quedó grabada en los anales del deporte colombiano como prueba de la primera incursión del país en la máxima competición del fútbol mundial.
Reacciones y homenaje tras su fallecimiento
La noticia del fallecimiento de Hernando ‘Mono’ Tovar generó inmediatas reacciones por parte de instituciones deportivas, excompañeros y figuras del periodismo especializado. La Federación Colombiana de Fútbol emitió un comunicado oficial en el que destacó «su ejemplar trayectoria, su amor por la camiseta tricolor y su papel como puente entre el pasado y el futuro del fútbol nacional». Asimismo, el club Independiente Santa Fe declaró duelo oficial y anunció que, en su próximo partido de liga, los jugadores portarán una cinta negra en el brazo derecho y observarán un minuto de silencio antes del inicio.
En las redes sociales, hashtags como #MonoTovar y #LegadoColombia62 se volvieron tendencia, con usuarios compartiendo fotografías históricas del plantel de 1962, videos de entrevistas donde Tovar relataba anecdotes del viaje a Chile y mensajes de agradecimiento por su contribución al deporte. Varios exjugadores de la época, como el también sobreviviente del mismo grupo, Marcos Coll, enviaron condolencias públicas y resaltaron la camaradería que existía dentro del equipo pese a las dificultades logísticas y económicas de la época.
A nivel institucional, se propuso la creación de un reconocimiento permanente en el Museo del Fútbol Colombiano ubicado en Bogotá, que incluiría una exhibición dedicada a los integrantes del primer mundialista, con objetos personales de Tovar como su camiseta original, botines y una placa conmemorativa. Además, la Alcaldía de Bogotá anunció la posibilidad de nombrar una cancha de fútbol en la localidad de Ciudad Bolívar con su nombre, como forma de perpetuar su ejemplo de disciplina y pasión.
El legado de Hernando ‘Mono’ Tovar trasciende lo estrictamente deportivo; su vida ejemplifica los valores de perseverancia, respeto y compromiso comunitario que han caracterizado a muchas figuras del fútbol colombiano. Su desaparición marca el fin de una generación que, pese a los obstáculos, llevó por primera vez el tricolor a un escenario mundial, sentando las bases para que futuras selecciones sueñen con participar y triunfar en la Copa del Mundo. El país ahora se enfrenta al reto de honrar su memoria no solo con homenajes simbólicos, sino también impulsando políticas de desarrollo deportivo que permitan a nuevas generaciones de talentos colombianos seguir aspirando a lo más alto del fútbol mundial.







