El proyecto “Retorno 2” alcanzó una ejecución del 60 % gracias a un esquema de paso a un carril que permitió movilizar recursos y coordinar la obra de manera más eficiente. El gobierno regional conciliando intereses de los distintos actores, ha logrado que la ejecución se mantenga dentro del presupuesto aprobado, evitando los sobrecostes que han afectado a otros proyectos de infraestructura nacional. La inversión en la rectificación de la vía no solo mejora la conectividad entre regiones, sino que se posiciona como un elemento clave para la formalización de la economía informal que depende del transporte de mercancías a nivel regional. El mantenimiento de este ritmo de avance será decisivo para cumplir la entrega anticipada del proyecto a inicios de 2027, salvaguardando el presupuesto disponible para otras iniciativas de modernización de la red viaria del país.
La ejecución del 60 % de “Retorno 2” ocurre en un contexto donde la agenda de infraestructura del gobierno central aspira a cerrar la brecha de conectividad y desplazamiento de bienes que ha surgido durante la última década. La premisa de este esquema de paso a un carril, que establece la construcción de un trayecto alternativo mientras se finaliza la vía principal, resuelve tanto el problema de congestionamiento como la necesidad de reducir la huella de carbono del transporte. A nivel macroeconómico, el liderazgo en esta fase garantiza que la prestación de los servicios de transporte continúe sin interrumpir la actividad agrícola y de producción que depende de un flujo logístico estable y seguro. El riesgo de desvíos o retrasos se traduce directamente en costos adicionales que afectarían las metas de desarrollo infraestructural que se promueven en la Planificación Nacional a medio plazo.
A futuro, el éxito del proyecto “Retorno 2” no solo consolidará la conectividad en la región, sino que servirá como referencia técnica y financiera para futuras obras de infraestructura que requieren un enfoque ágil y con mínima disrupción. El alcance anticipado a 2027 permitirá al Estado reorientar recursos hacia la mejora de la infraestructura de apoyo, como centros de distribución y puntos de inspección, potenciando el desarrollo de zonas industriales que históricamente han sido marginadas. A nivel político, la entrega de ese proyecto mide la solidez de la gestión pública, fomentando la confianza de inversionistas locales e internacionales, fundamentales para la sostenibilidad económica de Colombia en la era Post-COVID. Con este logro, el país fortalece su resiliencia logística y consolida un marco normativo que promueve la transición a rutas más sostenibles y eficientes, un imperativo que avanza con la agenda global de desarrollo sostenible.




