El esquematáctico que propone el director deportivo David González ha mostrado una pérdida de coherencia entre la salida ofensiva y la presión alta, lo que se traduce en una desconexión entre los laterales y el centro del campo; la falta de un pivote defensivo sólido obliga a los mediocampistas interiores a cubrir espacios que no deberían, generando desequilibrios en la cobertura de los laterales izquierdos que, al adelantarse, dejan vacíos que los rivales explotan con pases diagonales, y la ausencia de transiciones rápidas después de perder la pelota impide que el equipo recupere la posesión en zona de peligro, lo que refleja una planilla de juego predecible y fácil de neutralizar por rivales que emplean bloque medio‑bajo con contraataques bien estructurados.
En cuanto al rendimiento físico, el cuerpo técnico ha mantenido una carga de entrenamiento monótona que no ha permitido la adecuada periodización entre partidos congestos del calendario de la Liga BetPlay; los jugadores clave presentan elevaciones de frecuencia cardíaca al 85 % de su máxima durante los últimos 30 minutos del segundo tiempo, lo que indica una degradación de la capacidad aeróbica y una menor eficiencia en la recuperación de la velocidad de desplazamiento, y la falta de trabajo específico de resistencia de alta intensidad ha generado una caída del 12 % en el sprint average de los volantes en los últimos cinco encuentros, evidenciando una vulnerabilidad física que se agrava en los duelos posteriores a los viajes largos.
La posición actual, fuera de la zona de clasificación, no solo compromete las aspiraciones de playoff, sino que también repercute en la confianza colectiva y en la proyección de los jugadores hacia los compromisos internacionales de la federación; un análisis de los datos de puntos por juego muestra que el equipo necesita al menos 15 puntos en los próximos ocho partidos para alcanzar el octavo puesto, lo que obliga a replantear la filosofía de juego hacia un enfoque más compacto y a incorporar rotaciones estratégicas que preserven la energía de los titulares, mientras la presión institucional y la exigencia de los patrocinadores locales aumentan la urgencia de una reacción táctica y física que devuelva la competitividad al proyecto.




