Contexto histórico del regreso de Gamero
Alberto Gamero vuelve a asumir la dirección técnica de Millonarios, club con el que ya había dejado la presidencia del banquillo en 2018 después de una etapa marcada por la consecución del Torneo Águila 2015 y la posterior clasificación a la Copa Libertadores. Su regreso, anunciado oficialmente el 6 de septiembre de 2026, se produce en un momento de incertidumbre deportiva: el equipo se encuentra ubicado en la décima posición de la tabla de la Liga DIMAYOR 2026, a solo tres puntos del puesto de clasificación a competiciones internacionales. La directiva, encabezada por el presidente Juan Carlos Gómez, justificó la medida alegando la necesidad de reconstruir la identidad futbolística y de aportar experiencia y continuidad tras la destitución de su antecesor, Carlos Alberto Jurado, quien solo duró ocho meses en el cargo.
Repercusiones y perspectivas futuras
La primera etapa de Gamero al mando de Millonarios, que abarcó desde mediados de 2015 hasta mediados de 2018, estuvo caracterizada por la implementación de un modelo ofensivo basado en la presión alta y la circulación rápida del balón, lo que le permitió obtener dos títulos de liga y una participación notable en la Copa Sudamericana 2017. Sin embargo, la salida del técnico respondió a discrepancias con la dirigencia sobre la política de fichajes y la gestión del vestuario, factores que culminaron en su salida. La vuelta de Gamero, por tanto, representa una oportunidad para cerrar ese ciclo y aplicar lecciones aprendidas en un contexto que ha evolucionado tanto en el plano táctico como en la normativa del fútbol colombiano.
La afición de Millonarios, históricamente exigente, ha recibido la noticia con una mezcla de esperanza y escepticismo. Encuestas realizadas por medios locales indican que el 62% de los hinchas aprueba la decisión, mientras que el 38% cuestiona la capacidad del técnico para adaptarse a los cambios recientes en el reglamento de sustituciones y en la incorporación de tecnología de análisis de datos. Este contraste refleja una tendencia más amplia en el fútbol colombiano, donde la reincorporación de entrenadores veteranos ha sido una práctica recurrente en los últimos cinco años.
Comparación con otros entrenadores que regresaron
En los últimos ciclos, varios técnicos han regresado a sus antiguos equipos, entre ellos Jorge Luis Pinto, quien retornó al Deportivo Cali en 2024 después de una experiencia en la selección de Colombia, y Miguel Augusto Prince, que retomó la dirección de Once Caldas en 2025 tras una etapa en el extranjero. La vuelta de Pinto, por ejemplo, se acompañó de una mejora inmediata en la solidez defensiva del conjunto caleño, que pasó de ocupar el último lugar de la tabla a ubicarse en la séptima posición en la temporada siguiente. Estas experiencias demuestran que la continuidad en la dirección técnica puede generar estabilidad y un aumento en la cohesión grupal, factores críticos para la lucha por los puestos de clasificación.
No obstante, la efectividad de la estrategia depende de múltiples variables, entre ellas la disponibilidad de recursos para reforzar la plantilla, la gestión del locker room y la adaptación a un calendario que incluye partidos internacionales y derbis clásicos. En el caso de Millonarios, la directiva ha anunciado una inversión moderada en fichajes, priorizando la contratación de jugadores jóvenes con alto potencial y la renovación de contratos a figuras clave como David Ospina y José Enríquez. La combinación de estos elementos sugiere que Gamero buscará consolidar un proyecto a medio plazo, orientado a la recuperación de los primeros lugares de la tabla y a la clasificación directa a la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Perspectiva del torneo y cierre
De cara a la segunda mitad del campeonato, el técnico deberá enfrentar desafíos como la congestión de partidos, la presión de los medios y la necesidad de equilibrar la ofensiva con la disciplina táctica. Si logra articular un estilo de juego coherente y mantener la confianza de los jugadores, su regreso podría marcar un punto de inflexión en la historia reciente del club, reavivando la tradición de técnicos que retornan para rescatar la gloria institucional.







