Zverev se impone en la gran final de Nueva York
Alexander Zverev se coronó campeón del US Open al vencer a Ben Shelton en la final del torneo, disputada el 13 de septiembre de 2026 en Flushing Meadows. El triunfo del tenista alemán confirma su llegada al máximo nivel en una de las citas más exigentes del calendario y, al mismo tiempo, prolonga por un año más la espera del tenis estadounidense por un campeón local en la modalidad individual masculina.
La victoria tiene un valor especial por el contexto en el que se produjo. Shelton llegaba a la definición avalado por su poder ofensivo, su capacidad para acelerar los intercambios y el respaldo de una afición que veía en él una oportunidad histórica para devolver el trofeo a Estados Unidos. Zverev, en cambio, acudió a la final con la experiencia acumulada en grandes escenarios y con un juego construido alrededor de un saque sólido, golpes profundos desde el fondo de la pista y una lectura táctica más madura.
El encuentro condensó dos concepciones distintas del tenis. Por un lado, la agresividad y la verticalidad del estadounidense; por otro, la combinación de potencia, defensa y administración del ritmo que caracteriza al alemán. La diferencia terminó inclinándose del lado de Zverev, cuya regularidad en los momentos decisivos le permitió controlar los periodos más complejos del partido y evitar que Shelton impusiera de manera sostenida su tenis ofensivo.
La espera estadounidense continúa
El resultado mantiene vigente lo que algunos medios describen como la “maldición estadounidense” en el US Open, una expresión utilizada para resumir la ausencia de un campeón local en el cuadro masculino del torneo. La última vez que un estadounidense ganó el título fue en 2003, cuando Andy Roddick se adjudicó la competencia. Desde entonces, varias generaciones de jugadores nacionales han intentado cerrar esa brecha sin conseguirlo en la cita de Nueva York.
Shelton representaba el intento más reciente de cambiar esa historia. Su presencia en la final fue considerada una muestra del crecimiento del tenis estadounidense y de la aparición de una nueva camada de jugadores capaces de competir con los principales nombres del circuito. Sin embargo, la derrota evidencia que el salto entre acceder a una definición y convertirla en título sigue siendo considerable, especialmente cuando el rival posee mayor experiencia en partidos de alta presión.
Para la afición local, el resultado deja una sensación ambivalente. La clasificación de Shelton generó entusiasmo y reforzó la percepción de que Estados Unidos cuenta con talento suficiente para aspirar al campeonato. No obstante, la conquista de Zverev posterga nuevamente el festejo y plantea la necesidad de transformar esas promesas individuales en resultados capaces de alterar el equilibrio histórico del torneo.
Un título que consolida la trayectoria de Zverev
Para Zverev, el US Open representa un nuevo capítulo de peso en una carrera marcada por la constancia en la élite y por actuaciones destacadas en los torneos más importantes. A lo largo de los años, el alemán ha combinado temporadas de alto rendimiento con presencias repetidas en fases decisivas, además de haber alcanzado logros significativos fuera del circuito tradicional, como el oro olímpico obtenido en París 2024.
Este campeonato refuerza su posición entre los jugadores más completos de su generación. Su capacidad para resolver partidos largos, alternar recursos defensivos y ofensivos, y mantener la concentración durante varias semanas de competencia fue determinante en Flushing Meadows. El título también responde a una trayectoria de evolución técnica y emocional, dos aspectos fundamentales para cualquier aspirante al triunfo en un Grand Slam.
Shelton se marcha con una derrota, pero también con una señal de futuro
La derrota no elimina los méritos de Shelton. Alcanzar la final del US Open constituye un hito relevante para su carrera y confirma que posee herramientas para disputar partidos contra los mejores tenistas del mundo. Su saque, su velocidad y su disposición a tomar la iniciativa fueron elementos que le permitieron llegar a la instancia decisiva y sostener las expectativas del público estadounidense.
Sin embargo, el desafío que enfrenta a partir de ahora será convertir esas credenciales en títulos mayores. La experiencia de una final perdida puede convertirse en un punto de inflexión si logra incorporar nuevas soluciones tácticas y fortalecer su rendimiento en los momentos de mayor presión. Para el tenis de su país, Shelton seguirá siendo uno de los referentes de un recambio que busca recuperar protagonismo internacional.
El US Open deja una nueva distribución del poder
El US Open 2026 termina con Alexander Zverev como campeón y con Estados Unidos todavía a la espera de un ganador local. El torneo deja una imagen clara del presente del tenis masculino: una competencia cada vez más profunda, en la que la juventud y el respaldo del público son factores importantes, pero no suficientes para garantizar el título.
De cara al futuro, la victoria de Zverev ampliará las expectativas sobre su capacidad para mantenerse entre los principales candidatos de los grandes torneos. Para Shelton y sus compatriotas, el objetivo será capitalizar el impulso generado por esta campaña. La próxima edición del US Open volverá a plantear la misma pregunta: si Estados Unidos podrá finalmente romper una espera que, tras esta final, continúa intacta.







