El inusual perfil de las monjas accionistas
En un giro poco convencional para la imagen tradicional de las órdenes religiosas, las Hermanas de San José de la Paz han emergido como un singular actor en el mundo de las inversiones corporativas. Con 88 religiosas entre Estados Unidos y Reino Unido, esta congregación fundada en 1884 ha adoptado el activismo accionarial como herramienta para promover cambios en grandes corporaciones. La hermana Susan Francois, tesorera de la orden, personifica esta nueva faceta: sin hábito tradicional pero con presencia en TikTok, combina la defensa de migrantes con la presión a consejos directivos.
El caso Palantir: IA y derechos humanos
El reciente enfrentamiento con Palantir Technologies ilustra su metodología. Las religiosas presentaron una resolución accionaria exigiendo una Evaluación de Impacto en Derechos Humanos del software de inteligencia artificial utilizado por agencias migratorias estadounidenses. Aunque solo obtuvo 13% de votos (56% excluyendo las acciones con derecho a voto de los fundadores), consideran el resultado significativo. “Revela que muchos accionistas comparten nuestras preocupaciones”, afirma la hermana Susan. Palantir rechazó las acusaciones, calificándolas de “malentendidos” sobre su modelo de negocio.
Doctrina papal y timing providencial
La votación coincidió con la publicación de la encíclica del Papa León XIV sobre IA, que advierte sobre riesgos éticos y aboga por tecnología al servicio del bien común. Este alineamiento fortuito refuerza el marco teológico de su activismo, vinculado a la doctrina social católica iniciada por León XIII, inspirador del nombre del actual pontífice.
De Wall Street a la Amazonía: el amplio espectro de acción
Su portafolio de activismos incluye éxitos como el logrado con Citigroup, al que obligaron a publicar en 2024 un informe sobre financiamiento a combustibles fósiles en la Amazonía. También han cuestionado políticas de género en otras corporaciones, aunque con resultados dispares. “El éxito no se mide solo por votos obtenidos, sino por colocar temas en la agenda directiva”, explica la hermana Susan.
La paradoja ética de las inversiones
Reconociendo la aparente contradicción, las religiosas mantienen inversiones en empresas que critican, cuyos dividendos financian la salud de monjas mayores. Sin embargo, aplican filtros éticos excluyendo armamentistas y petroleras puras. “Para cambiar el sistema, debemos estar donde se toman las decisiones”, argumentan, defendiendo su presencia en centros de poder económico.
Activismo religioso en tiempos de polarización
Frente a cuestionamientos sobre la politización de su labor, responden con firmeza: “Promovemos derechos humanos, no partidos. Si defender la creación de Dios es político, asumimos el costo”. Su enfoque combina tradición católica con estrategias financieras modernas, creando un modelo único de influencia corporativa basado en valores.







