El reporte de la Cámara de Comercio revela una paradoja estructural en la economía colombiana: mientras los indicadores de exportación alcanzan niveles históricos y la inversión extranjera directa supera los promedios de la última década, simultáneamente se registran 19 000 despidos en sectores tradicionalmente vinculados al crecimiento interno, como la construcción. Este contraste sugiere que el dinamismo externo no está permeando de manera equilibrada en el tejido productivo interno, lo cual se traduce en una brecha creciente entre la generación de riqueza a nivel macro y la creación de empleo a nivel micro. El análisis de los flujos comerciales indica que la mayor parte del incremento exportador proviene de commodities y productos de alto valor añadido, cuya cadena de suministro es intensiva en capital pero menos dependiente de mano de obra calificada, reforzando una tendencia de “desindustrialización” parcial del sector manufacturero nacional.
En el contexto político, la pérdida de empleo en la construcción está íntimamente relacionada con la moratoria de proyectos de infraestructura que el gobierno ha implementado para recalibrar la cartera de deuda y atender los requisitos de sostenibilidad fiscal exigidos por organismos internacionales. Sin embargo, esta política de ajuste ha generado efectos colaterales no anticipados, como la contracción de la actividad en subsectores que dependen de la obra pública, lo que a su vez repercute en los pequeños y medianos empresarios que subcontratan mano de obra. La Cámara de Comercio advierte que la falta de un plan de reconversión laboral y la ausencia de incentivos a la inversión en vivienda y obra civil podrían consolidar una espiral de desempleo estructural, comprometiendo la movilidad social y ampliando la brecha entre regiones más desarrolladas y aquellas dependientes de la industria de la construcción.
Mirando hacia el futuro, la sostenibilidad del modelo exportador dependerá de la capacidad del Estado para articular políticas que integren la alta inversión con la generación de empleo cualificado. Se plantea la necesidad de diversificar la base productiva mediante incentivos a sectores de alta tecnología y a la economía verde, que pueden absorber mano de obra con mayor valor agregado y crear sinergias con la exportación de bienes con mayor contenido tecnológico. Además, la implementación de programas de capacitación y reconversión laboral, respaldados por fondos provenientes de la inversión extranjera, podría mitigar el impacto negativo de la reducción de la construcción y favorecer una transición estructural que reduzca la vulnerabilidad del mercado laboral colombiano frente a fluctuaciones externas.




