En el encuentro de la jornada 28 de la Categoría Primera A, Llaneros FC sorprendió a la audiencia al adoptar un esquema 3‑5‑2 que supuso un giro táctico decisivo contra el clásico de la zona, La Equidad. El técnico, consciente de la fragilidad defensiva mostrada en los últimos partidos, optó por reforzar la zona central con dos pivotes que alternaban funciones de cobertura y distribución, mientras los laterales se convirtieron en alas dinámicas, presionando en bloque alto y generando amplitud en los flancos. La presión coordinada obligó al rival a cometer errores en la zona de salida, permitiendo recuperaciones en zona media que se traducían en transiciones rápidas; el motor ofensivo, encabezado por el delantero centro, capitalizó mediante desmarques verticales que descolocaron la defensa rival, logrando un 0‑2 en la primera mitad. A nivel físico, los jugadores mostraron una superioridad aeróbica evidente en la segunda mitad, manteniendo altos índices de distancia recorrida y sprints explosivos, lo que les permitió sostener la presión sin perder intensidad. Este triunfo eleva a Llaneros a la séptima posición, reduciendo la brecha con los clasificados a la fase final y reavivando las esperanzas de los seguidores del Meta, que ven en esta actuación una señal de que el equipo está consolidando una identidad defensiva-resistente con capacidad de respuesta ofensiva inmediata.
En contraste, el ciclismo del Meta vivió una jornada decisiva en la Vuelta al Santander, donde el joven escalador de Cundinamarca, Alejandro “El Rayo” Gómez, protagonizó una fuga estratégica que pendió sobre el pelotón durante 45 kilómetros. La táctica de romper la cadena grupal se sustentó en una sobrecarga de potencia en los tramos de subida, aprovechando la alta capacidad de VO₂ máximo del atleta, que superó los 78 ml/kg/min, y una relación peso‑potencia de 6,3 W/kg, cifras que sitúan al corredor entre los 5 % mejores de la elite sudamericana. Su equipo, consciente de la necesidad de proteger la ventaja, marcó un ritmo constante y utilizó la “táctica del barco furioso”, empujando a los rivales a gastar energía en intentos de recuperación que resultaron infructuosos. La gestión de la nutrición en zona de alta montaña, con ingestas de carbohidratos de rápida absorción, permitió mantener niveles de glucógeno muscular óptimos, evitando la típica caída de rendimiento en la última subida. La eventual victoria de Gómez no solo le otorga la clasificación a los Juegos Panamericanos, sino que también genera un impulso moral para los ciclistas del Llano, que ven en su hazaña un modelo de preparación física y táctica adaptada a los terrenos abruptos de la región, incentivando a las instituciones locales a invertir en infraestructura de entrenamiento de alta montaña y en la captación de talentos.
En el ámbito del fútbol femenino, la selección Colombia U‑20 mostró una evolución táctica notable durante el amistoso contra Brasil, donde implementó un 4‑3‑3 con fondos de presión alta y rotación constante de mediocampistas. La directora técnica introdujo el concepto de “triángulo invertido” entre la mediocampista central y los extremos, facilitando la circulación del balón y creando espacios longitudinales que desestabilizaban la defensa brasilera, tradicionalmente cerrada. Desde el punto de vista físico, las jugadoras mantuvieron un promedio de 11 sprints por bloque de 10 minutos, con una recuperación activa que redujo los tiempos de inactividad entre jugadas, lo que evidenció una excelente preparación anaeróbica y una capacidad de recuperación cardiopulmonar superior al 92 % de la frecuencia cardíaca máxima sostenida durante los periodos críticos. El resultado 2‑1 a favor de Colombia no sólo mejoró su posición en el ranking de la CONMEBOL, sino que también generó una proyección de futuro favorable para la clasificación al Mundial Sub‑20, donde el desempeño táctico sólido y la resistencia física serán factores decisivos. Además, este desempeño ofrece al Llano un ejemplo inspirador para sus jóvenes deportistas femeninas, subrayando la importancia de la planificación estratégica y la inversión en programas de desarrollo integral que combinan técnica, táctica y condición física, fortaleciendo así la base del deporte femenino en la región.




