**Comencemos con el análisis táctico de la crítica de Lucas González a Jonathan Risueño.**
El técnico de Ibagué cuestionó públicamente la gestión del arquero de Once Caldas en la derrota ante la DT, resaltando errores en la organización defensiva. La línea de diferenciación entre el rol del portero y el de los centrales quedó claramente expuesta. Risueño no solo falló en rematar dispersos, sino que su salida por posición fuera de lo convencional generó espacios explotados por Iván Santa. La falta de comunicación con los centrales, fundamental en el esquema 4-3-3 utilizado, dejó en evidencia la necesidad de un rediseño táctico en las salidas de juego.
**En términos físicos, Risueño mostró señales de fatiga acumulada que afectaron su rendimiento.**
Los últimos encuentros competitivos exigirían un control absoluto de los nervios, aspecto del que el arquero colombiano no dispuso acciones concretas revisivas. La incapacidad para neutralizar los remates laterales y la disminución de su agilidad durante el segundo tiempo sugieren un descuido en el mantenimiento de su nivel técnico previo al partido. En el Llano, donde la resistencia física es un pilar del deporte, este tipo de inconsistencias no pueden extrapolarse a otros momentos sin repercusiones disruptivas.
**La derrota ante Once Caldas sumó peso a la




