El homenaje a Juan Carlos Pérez, director de la influyente revista de investigación “El Confidente”, se realizó bajo la figura simbólica de la “Llama Eterna”, un fuego que, según los organizadores, representa la continuidad de la lucha contra la impunidad y la defensa de la libertad de prensa en Colombia. El acto contó con la presencia de representantes de la prensa, defensores de derechos humanos y autoridades locales, quienes destacaron el valor del periodismo de investigación en la exposición de los nexos entre grupos armados ilegales y actores políticos. La muerte de Pérez, perpetrada por el frente 36 de las disidencias de las FARC el pasado mes, generó una ola de condenas internacionales y reavivó el debate sobre la vulnerabilidad de los comunicadores en zonas de conflicto, evidenciando la necesidad de reforzar los marcos de protección y la coordinación entre el Estado y organismos internacionales para garantizar la seguridad de quienes denuncian abusos.
El contexto del atentado se inscribe en una escalada de violencia que, pese a los acuerdos de paz de 2016, ha persistido en regiones donde las disidencias de las FARC continúan operando bajo la lógica del narcotráfico y la extorsión. La elección de la “Llama Eterna” como símbolo del tributo no es fortuita: remite a la tradición de los movimientos sociales latinoamericanos que utilizan el fuego como metáfora de resistencia y memoria colectiva. Sin embargo, la ceremonia también reveló tensiones internas, pues algunos sectores de la política local acusaron al gobierno de ineficacia al no garantizar la seguridad de los periodistas, mientras que grupos armados amenazaron con otra represalia si se intensificara la presión mediática. Este escenario evidencia una paradoja estructural donde la libertad de expresión se encuentra atrapada entre la exigencia de denunciar hechos y el riesgo de convertirse en blanco de grupos armados que ven en la información una amenaza a sus intereses económicos y estratégicos.
De cara al futuro, el homenaje subraya la urgencia de crear políticas públicas integrales que combinen protección física, apoyo legal y garantías judiciales para los comunicadores. La Comisión Nacional de Disciplina de la Prensa ha propuesto la creación de un registro de riesgos para periodistas y la asignación de recursos especializados para su vigilancia. Asimismo, se plantea fortalecer la cooperación con organismos internacionales, como la UNESCO y la Organización de los Estados Americanos, para impulsar observatorios de libertad de expresión que monitoricen y denuncien violaciones en tiempo real. En última instancia, la “Llama Eterna” no solo recuerda la muerte de Pérez, sino que invita a la sociedad colombiana a reflexionar sobre la capacidad del Estado para garantizar un entorno seguro que permita el ejercicio pleno del periodismo, elemento esencial para la consolidación de la democracia y el estado de derecho en el país.




